La Alianza llega a su fin

Hacia fines de 1879, Chile ya había asegurado el dominio sobre la provincia de Tarapacá, por lo que no existía mayor interés en el gobierno de Pinto de continuar con el conflicto. Mientras tanto, los resultados de la primera etapa de la guerra, junto con la pérdida de la región en disputa ocasionó un descontento popular tanto en Perú como en Bolivia, desencadenando la deposición tanto de Prado como de Daza, respectivamente. Éstos fueron reemplazados por Nicolás de Piérola en Perú y Narciso Campero en Bolivia, quienes no tenían en mente nada más que recuperar el terreno perdido.

Así, para fines de 1879, el Alto Mando chileno se encontraba planificando una invasión al departamento más meridional de Perú, el de Tacna.

Sin embargo, el Ejército nacional no estaba libre de problemas. Luego de varias discusiones entre el Ministro Sotomayor y el General Erasmo Escala, el Comandante en Jefe del Ejército; éste último presentó su renuncia indeclinable. Sotomayor nombra en su reemplazo al General de caballería Manuel Baquedano González, a la sazón con 53 años, veterano de la Guerra contra la Confederación Perú Boliviana y muy querido por las tropas.

Una vez desembarcado en Ilo, y habiendo tomado Moquegua, el Ejército de Chile se dirigió hasta la fuerte posición aliada de Los Ángeles, donde Baquedano se alzó con su primera victoria el 22 de marzo de 1880. Luego se inicia una titánica travesía a través del desierto hacia el sur, con el objetivo de batir al ejército aliado en Tacna. A principios de mayo, Chile debe lamentar la repentina muerte del Ministro en Campaña Rafael Sotomayor, víctima de un derrame cerebral en el campamento de Las Yaras.

Entretanto, el General Narciso Campero había sido designado como el Comandante en Jefe del Ejército aliado, asumiendo su cargo en abril de 1880, quien dispuso a las tropas para la defensa de la ciudad en las afueras de la misma. Durante la noche del 25, Campero intenta emboscar a Baquedano en Quebrada Honda, pero sus guías se pierden en la niebla y la oscuridad de la noche, debiendo volver a sus posiciones privados de vitales horas de sueño. El ejército aliado presentado en Tacna constaba de unos diez mil efectivos, y fue organizado en tres sectores bajo las órdenes de Eleodoro Camacho a la izquierda, Miguel Castro Pinto al centro y Lizardo Montero a la derecha.

Baquedano ordenó su ejército con la Primera y Segunda división de los Coroneles Santiago Amengual y Francisco Barceló en la primera línea, seguidos por las divisiones Tercera y Cuarta de Amunátegui y Barboza respectivamente, a eso de un kilómetro de las anteriores. Más atrás estaba la reserva del Coronel Mauricio Muñoz, mientras que la caballería había sido dividida y situada en los flancos de la infantería.

Al amanecer del 26, Amengual y Barceló se dirigieron hacia el frente enemigo, con la misión de atacar el centro y el flanco izquierdo aliados. El plan chileno consistía en atacar el frente enemigo al mismo tiempo, evitando así el envío de refuerzos desde un punto a otro. Lamentablemente para las pretensiones chilenas, Amengual atacó primero la izquierda enemiga con el regimiento "Esmeralda" y los batallones "Navales", "Valparaíso", y "Chillán"; permitiendo a Campero enviar batallones de refuerzo desde su extremo derecho.

Esto fue aprovechado por Camacho para acometer a las tropas en retirada apoyado por tres batallones de su reserva, el "Amarillo", el "Viedma" y el "Libres del Sur"; causando enormes bajas chilenas. Su avance no fue seguido por las unidades contiguas en el centro, las que luchaban contra la división de Barceló, provocando que el frente de batalla aliado perdiese cohesión. Además, esa fracción de la línea de combate salió de su posición protegida tras el talud natural donde estaba situada, siendo diezmada por la artillería chilena bajo el mando del coronel Velázquez.

Dos batallones aliados son enviados desde el flanco derecho aliado, los "Colorados" y el "Aroma", unidades élite del ejército enemigo; las que refuerzan el ataque sobre Amengual. Aún así, el combate se mantuvo por un largo rato hasta que las divisiones chilenas se vieron obligadas a retroceder al agotar su munición. Vergara, quién comandaba una fracción de la caballería, ordenó cargar al enemigo pero fue repelido. No obstante, esta carga les dio tiempo a las divisiones chilenas en retirada para aprovisionarse de municiones y reorganizarse.

Baquedano ordena entonces avanzar a la Tercera División de José Domingo Amunátegui y así reforzar a las unidades en retirada. El ataque chileno se reanuda, pero de una manera más ordenada, atrapando a las unidades aliadas que habían salido en persecución de los chilenos. Estas últimas, cogidas bajo el fuego cruzado chileno fueron aniquiladas en menos de una hora.

Entretanto, el regimiento "Zapadores", más los batallones "Cazadores del Desierto" y "Lautaro"; pertenecientes a la Divisíon de Barboza, dejan caer todo su poder sobre el sector de Montero, debilitado por destinar gran parte de sus tropas en apoyo de Camacho. Ahora sí la presión se establecía uniformemente en todo el frente de combate. El batallón "Victoria" cedió al empuje chileno, fracturando el orden de la línea aliada. Amengual asimismo, lograba forzar la férrea resistencia de Camacho, decidiendo el combate. En las postrimerías de éste fue enviada la reserva chilena, la que casi no tomó parte en la batalla.

Las tropas de la Primera División persigieron a los fugados hasta Tacna, la cual fue cañoneada para asegurar su rendición y evitar posibles enfrentamientos dentro de la ciudad.

A las seis de la tarde, el "Manco" Amengual entraba en Tacna. Los bolivianos tomaron los despojos de su ejército y se retiraron hacia el altiplano completamente vencidos, desde donde no bajarían nunca más, mientras los peruanos se retiraban al norte. De esta manera, el país causante de la guerra se retiraba definitivamente de ésta, mientras que Perú, que había sido arrastrado a ella por un tratado secreto, debía enfrentar ahora a Chile solo.

0 comments:

Publicar un comentario